1. BLANCO OREJINEGRO (BON)

Cuando los conquistadores Españoles llegaron a nuestras tierras Americanas, no solo trajeron consigo armas para combatir a los nativos, baratijas para timarlos, sino también animales domésticos entre los cuales naturalmente había bovinos de las diferentes razas existentes en la península Ibérica en esos tiempos. Algunas de estas razas fueron las predecesoras de los ganados criollos que existen hoy en el país. Es así como el BON viene muy seguramente del Berrendo Andaluz (Rouse, 1977).

En los tiempos de la colonia y durante muchos decenios de la República, hasta los comienzos del siglo XX en Colombia predominaron las razas criollas. Esta situación se presentó hasta cuando llego el Cebú por la década del 20 al 30 y empezó el proceso de absorción de los ganados criollos, posteriormente, vinieron las razas europeas, como la gran alternativa para producir leche y carne, cruzadas con cebú en las zonas cálidas y en estado puro en los climas fríos.

Este proceso de extranjerización de nuestra ganadería influenciado por modas pasajeras algunas y duraderas otras, hizo que las razas criollas fueran descuidadas y relegadas a las zonas de suelos más pobres y a la topografía con las máximas pendientes; lo anterior, sumado a la selección contraria en el caso del Blanco Orejinegro, en la cual, el campesino minifundista de nuestra zona cafetera que ha ordeñado tradicionalmente vacas BON, llega al parangón de seleccionar el toro reproductor entre el hijo feo (por mal criado) de la vaca lechera y el ternero bonito (por haber sido levantado a toda leche) de la vaca que por no dar la suficiente cantidad de leche no fue ordeñada; generalmente el torete escogido ha sido el gordo y grande (hijo de la vaca mala lechera) para, entre otras cosas impresionar al vecino. La consecuencia de este proceso ha sido el decremento en la producción lechera de la raza Blanco Orejinegro.

Hace algunos años un grupo pequeño de ganaderos fue consciente del ostracismo en que se hallaba este invaluable patrimonio genético Nacional; y aisladamente iniciaron un proceso de resurgimiento del BON, teniéndolo como se debe, en las mismas condiciones de las razas foráneas selectas, empezando también a mestizarle con cebú y razas Europeas de alta producción láctea, obteniendo resultados que se pueden catalogar de extraordinarios, pudiéndose comparar con creces a los cruces de razas Europeas con cebú en la producción de carne, al conseguirse novillos que alcanzan 500 kilogramos de peso corporal a los 24 meses de edad, este producto se ha logrado en varias fincas y con número considerable de animales.

2. HARTÓN DEL VALLE

EI Hartón del Valle (HdV) tuvo su origen, como los demás bovinos criollos colombianos en los vacunos ibéricos traídos por los españoles durante la época de la colonia. Llegaron al Valle geográfico del Cauca especialmente por el norte y sur. Los que entraron por el sur eran derivados de los descendientes de los ganados traídos de Quito por Belalcázar y sus tenientes a Patía, Pubenza y Jamundí, para llegar poco después a Cali, Pinzón (1984). En la década de 1540 llegaron a Cali también algunos ejemplares traídos por el camino de Dagua (Occidente) procedentes de la Española y Nicaragua, por la vía Panamá- Buenaventura, Pinzón (1984).

Según Casas (1989) en el Hartón del Valiese encuentran combinadas diferentes razas ibéricas: la Rublo Gallega y sus modalidades Palmeña y Canaria, la Asturiana de los Valles y la Minorquina o Mahonesa (Ministerio de Agricultura de España, 1986), las cuales se mezclaron entre sí en diversas proporciones, A partir de estas combinaciones se formó la raza Hartón, la cual después de muchos años de vida en la región, seleccionada más en forma natural que por el hombre, se encuentra adaptada al Valle del Cauca, en donde siempre ha vivido en cría cerrada.

Estado actual

Desde su introducción y después de muchos años, este ganado ha permanecido en su forma natural, seleccionándose más por su adaptación que por su producción, sin régimen especial de alimentación y manejo. Producto de esta selección natural fueron formándose animales adaptados y resistentes a enfermedades, razones que utilizaron para desplazarlos a zonas áridas, de poca vegetación, resultando animales con una producción de leche y carne aceptables a su condición de adaptado natural. Su cría fue siempre extensiva hasta que llegó la ola de importación de razas que la absorbió casi totalmente. Fue con este sistema como desaparecieron gran parte de las ganaderías criollas del Valle del Cauca. Los mejores núcleos fueron absorbidos por la raza Holstein, otros rebaños fueron reemplazados totalmente por el Cebú, operación que empezó en la década de 1900-1910, cuando Carlos Eder importó a Colombia por primera vez el Cebú, con el fin de cruzarlo con el criollo y obtener híbridos fuertes para el transporte de la caña de azúcar. (Casas y Valderrama, 1998).

3. ROMOSINUANO

Los productores han cometido el error de atribuir las ventajas obtenidas en las razas importadas como fue y ha sido el caso del Cebú, sin detenerse a considerar que el criollo es tan adaptado al medio tropical como el Cebú y que aporta iguales beneficios.

El no creer en lo nuestro y la convicción que lo importado es mejor, es la causa fundamental del estado actual de las razas criollas y, en especial del Romosinuano que en Colombia se encuentra en número muy escaso, pero sobrevive gracias a la labor de unos cuantos ganaderos y profesionales del sector que a lo largo de los últimos 28 han sabido aprovechar las grandes ventajas genéticas de la raza.

4. CHINO SANTANDEREANO

Origen
El proceso de difusión de bovinos traídos al Nuevo Mundo se inició a finales del siglo XV y comienzos del XVI con los conquistadores españoles. Se introdujeron los bovinos exis-tentes en aquel entonces en la península Ibérica, los cuales, posteriormente, dieron ori-gen a las Razas Autóctonas Españolas: Gallega, Andaluza Negra, Pirenaica, Tudanca, Berrenda Andaluza, Cacereña y Murciana. Las mezclas de todas ellas dieron origen, en nuestro medio, a las razas criollas colombianas, las cuales desarrollaron características fisiológicas propias impuestas por el medio tropical en que evolucionaron. Pinzón (1979) considera que el ganado Chino Santandereano (Chino) tiene sus estirpes en las razas ibéricas, en orden de mayor a menor prevalescencia tenemos: la Gallega, la Tudanca y la Pirenaica; pero no solo estas razas conformaron el Chino pues se adhirieron otros gana-dos como lo fueron el Casanareño, formado en los Llanos Orientales, el Venezolano hoy conocido como el Limonero y el Costeño con cuernos proveniente de la Costa Atlántica.

5. CRIOLLO CASANARE

Los primeros vacunos que formaron el ganado Casanare llegaron a los llanos de Colombia procedentes de Venezuela. Según la historia, los ganados traídos por Colón (1493) fueron desembarcados en la Isla de Santo Domingo (La Española) de donde posteriormente fueron distribuidos hacia Venezuela por diferentes conquistadores. Después se extendieron por los llanos del sur de Venezuela (Cojedes, Bacinas) en diversas épocas y en manos de colonos pasaron hacia los llanos de Colombia (Pinzón, 1991).

Dentro de las razas que llegaron a América podrían estar la Blanca Cacereña, la Colorada Extremeña, la Cárdena y Berrenda en negro, la Salinera y Berrenda en colorado; las razas Andaluza retinta, rubia y negra. Por esa variedad de colores y por su parecido fenotípico con otras razas criollas de zonas tropicales y subtropicales (Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay), la raza Casanare parece ser el descendiente más directo de los ganados introducidos por los conquistadores españoles (Hernández, 1983).

Su hábitat de desarrollo ha sido principal-mente las sabanas inundables de los departamentos de Arauca y Casanare donde se ha explotado para carne en forma extractiva y extensiva tradicional. En estas regiones ha permanecido aislado la mayo-ría del tiempo, lo que le ha permitido una adaptación cercana a 500 años, como resultado de una selección natural por más de 130 generaciones, aproximadamente. Poco a poco fue desarrollando sus propias características para vivir casi sin ningún cuidado especial en estos ambientes hostiles, difíciles y lejos de los centros de consumo. Hoy en día continúa reproduciéndose en forma extensiva en pasturas naturales de baja disponibilidad forrajera pero de adecuada calidad nutritiva, sobreviviendo en condiciones de extrema sequía e inundaciones, sin ningún tipo de manejo técnico y sanitario, ni suplementación mineral. Estas características ambientales produjeron un animal de temperamento nervioso y tamaño pequeño (Hernández, y col. 1996; Salamanca, 1995).

6. COSTEÑO CON CUERNOS

El ganado Costeño con Cuernos (CCC), como todas las razas criollas ingresó al país proveniente de España a través de la Costa Atlántica. Los historiadores señalan dos puntos principales de ingreso: el primero por el Cabo de la Vela y Santa Marta y el segundo vía Cartagena de Indias.

Por su formación en la región Caribe de Colombia la raza tolera fuertes temperaturas, variaciones en la humedad del medio ambiente, por eso su adaptación a las zonas cenagueras de Córdoba y Magdalena o en las sabanas secas de Sucre y Bolívar. En estas zonas el campesino Costeño lo utilizó como ganado de leche, pero desafortunadamente, en el decenio del treinta de comienzos del presente siglo se comenzaron a implementar sistemas de cruzamiento con el Cebú. El mejor resultado obtenido en las características productivas y reproductivas del cruce de primera generación F1, y por el desconocimiento del mecanismo genético que produce ese comportamiento, la superioridad del híbrido fue atribuida toda al aporte genético de la raza cebuína, trayendo como consecuencia sistemas de apareamiento de absorción hacia dicha raza y como consecuencia la casi desaparición del CCC.

En el año de 1936, el Gobierno colombiano, consciente del valor económico que los animales criollos tenían para la producción, estableció, en el Valle del río Sinú, noroeste de la Costa Atlántica, Granja de Montería, el primer grupo de conservación de bovinos criollos. Se adquirieron en las mejores ganaderías de la Costa, 366 animales de ganado "costeño", especialmente "romo" para confinarlo en la Granja y comenzar a estudiarlo y seleccionarlo. De los 366 animales iniciales 256 eran romos y 110 con cuernos. En 1937 se partió el hato y los animales con astas (Costeño con Cuernos) fueron trasladados a la Estación Pecuaria de Valledupar, ubicada en la región noreste de la Costa Atlántica.

El ganado CCC fue trasladado en 1955 de Valledupar a la Granja Experimental de Tolúviejo, perteneciente en aquel entonces al Departamento de Investigaciones Agropecuarias DÍA del Ministerio de Agricultura y posteriormente en 1962 al Centro de Investigaciones Turipaná, Cereté-Córdoba (Pinzón, 1994).

El hato actual del Centro de Investigación Turipaná esta constituido por 470 cabezas de ganado, involucrados dentro del Proyecto de Conservación de la raza, auspiciado por el Ministerio de Agricultura, bajo la supervisión de! Instituto Colombiano Agropecuario - ICA- y con la responsabilidad de Corpoica.

7. CRIOLLO SAN MARTINERO

La raza Sanmartinera (SM) se formó en el piedemonte llanero, en la margen izquierda del río Metica, gracias al trabajo de la selección natural y al esfuerzo zootécnico que hicieron los jesuitas, en el siglo XVII, con los ancestrales bovinos llaneros. González (1999) considera que el ganado SM se derivó del bovino español de Extremadura y que la entrada a los Llanos Orientales tuvo lugar entre años 1555 y 1570.

Las condiciones ambientales predominan en el área de influencia del SM y el sistema de manejo extensivo a que ha sido sometidos, desarrollaron en él características gran importancia económica, tales como rusticidad, resistencia, capacidad para vivir en grandes extensiones donde los forrajes son muy escasos y las aguas a grandes distancias, cierta tolerancia a ectoparásitos condiciones extremas de temperatura y humedad y habilidad para utilizar forrajes fibrosos; constituyéndose así en patrimonio biológico y económico para la provisión eficiente de alimentos (carne, leche).

Hasta comienzos del presente siglo, el SM era la única raza utilizada para la producción carne y leche en la altillanura y piedemonte del departamento del Meta; sin embargo, en actualidad, solo existen 3.166 cabezas de ganado SM, distribuidas en los Bancos de Germoplasma de ICA-CORPOICA, en los centros de investigación La Libertad (Villavicencio y Carimagua (Puerto Gaitán), en los hatos de multiplicación de (a Secretaría de Agricultura (Granja Iraca - San Martín) y de la Universidad de los Llanos, UNILLANOS (Granja Manacacias - Puerto Gaitán) y en poder de algunos particulares.

8.LUCERNA

En el trópico, la explotación ganadera con sistema de producción doble propósito y con diversos niveles de tecnificación zootécnica, se deben usar animales adaptados, con tolerancia principalmente a los factores climáticos con el fin de obtener producciones satisfactorias de leche y carne, sin problemas reproductivos y sanitarios que permitan mantener durante varias generaciones el hato.

Autores como Rodríguez y Bodisco (1991), consideran que ni el ganado europeo, altamente productivo no adaptado al trópico, ni el ganado nativo o criollo adaptado, pero de baja productividad, deben constituirse, en forma aislada, en la base para el desarrollo ganadero de la región tropical. Otros investigadores como Verde (1979) y Vaccaro (1989), presentan sus consideraciones sobre el uso de estos grupos raciales en el medio tropical, señalando que el ganado criollo parece tener un bajo potencial genético productivo pero buena capacidad reproductiva y resistencia a las condiciones ecológicas del mismo; asimismo, los ganados europeos puros producen niveles aceptables pero presentan dificultades principalmente reproductivas y los productos del cruzamiento de estos grupos raciales han elevado su producción sin afectar el aspecto reproductivo en zonas ecológicamente desfavorables.

Los argumentos anteriores, sintetizan el programa que en Colombia inició el Ingeniero Agrónomo Carlos Duran Castro a principios de 1937, para el desarrollo de una raza de ganado de doble propósito que denominó "Lucerna".

La raza Lucerna es un esfuerzo genético de combinar razas del norte de Europa con el criollo para formar un grupo racial, adaptado a las condiciones tropicales, de gran rusticidad, de mayor aptitud para la producción de leche y mejor conformación para carne que otros ganados locales; cuenta con la Asociación Nacional de Criadores para el registro de animales y está distribuida en diversas regiones del país. El núcleo de la raza se originó en la hacienda "Lucerna", en Bugalagrande, Valle del Cauca, desde la cual se ha promocionado y fomentado para diferentes regiones tropicales del país (Duran Castro, 1975; Bejarano, Hernández & Rico, 1986). Algunos animales se han exportado a países vecinos v la demanda se satisface por medio de la venta de toros y semen congelado de animales superiores en producción de leche a 305 días, intervalo entre partos, producción de leche entre partos y edad al primer parto (Escobar, 1999).

Formación de la Raza

La primera fase del origen y desarrollo empezó en 1937 con la adquisición y uso de diversos criollos Hartón del Valle en distintos grados de cruzamientos con las razas Holstein y Shorthorn; estos animales se clasificaron en dos grupos; Uno por las vacas más criollas al que se le introdujo una población de genes de la raza Holstein y otro, con ejemplares de mayor elevado mestizaje Holstein al cual se le cruzó con toros Hartón del Valle, buscando descendencias próximas a la media sangre de las razas iniciadoras de este trabajo genético.

El trabajo de mejoramiento genético se empezó seleccionando vacas por los resultados de producción de leche, los que se registraron de manera técnica y permanente desde el inicio de la formación de la raza.

En 1951 se importaron dos toretes puros Shorthorn Lechero, de color rojo cerezo, que comenzaron a utilizarse afines de 1952 con vacas mestizas seleccionadas Holstein-Hartón del Valle. De la descendencia obtenida se eligieron los sementales por vía materna, selección referenciada por la producción lechera y características fenotípicas externas, para utilizarlos con los grupos genéticos, buscando principalmente progenies uniformes en producción de leche, carne y pelaje de color rojo canela. En 1953 se implemento el ordeño manual dos veces al día, sin ternero y se organizó un sistema de crianza artificial de terneros.

En 1956, por recomendaciones del genetista L.N. Hazel, se "cerró" el hato, no se hicieron nuevas introducciones de animales y desde entonces se utilizan exclusivamente los individuos obtenidos del triple cruzamiento, los cuales, de acuerdo a un estudio realizado por Stonaker en (1972) y citado por Rouse (1977), indicó un 40% de sangre Holstein, 30% de Hartón del Valle y 30% de herencia del Shorthorn Lechero los aportes genéticos en la formación de la raza Lucerna.

9. VELÁSQUEZ

La raza Velásquez es el producto de la hibridación del ganado criollo Romosinuano (Romo), el Cebú Rojo (CR) y el Red Poll (RP). El trabajo de hibridación comenzó con el cruzamiento de novillas Romo con toretes CR; las hembras F1, 1/2 CR x1/2 Romo, obtenidas de este primer apareamiento, se aparearon con toretes puros de la raza Europea RP; la generación F2 resultante, 1/2RP 1/4CR ¼ Romo se apareó entre sí (intersé) para formar el producto actual, es decir un medio Red Poll un cuarto Cebú Rojo y un cuarto Romosinuano (Velásquez, 1975).
A la hacienda África no se ha introducido sangre extraña año tras año se escogen los ores machos que nacen y se retiran de producción las hembras que no satisfacen Plenamente.

Localización

La raza la formó el Dr. José Velásquez Q. en la hacienda África localizada en el municipio La Dorada en el departamento de Caldas, tiene una altura de 200 metros sobre el nivel mar, a 220 Km. vía terrestre de Santafé de Bogotá, Colombia.